Skip to main content
El Nacimiento de Jesús: Dos Relatos Evangélicos

Las tres etapas de la formación de los Evangelios

Concilio Vaticano II, Dei Verbum (§19);  Pontificia Comisión Bíblica, “Instrucción sobre la verdad histórica de los Evangelios” (§6-9)

Estos dos documentos del magisterio explican cómo los Evangelios contienen materiales que se originaron en tres distintos períodos o “etapas” durante el siglo primero, con frecuencia apareciendo simultáneamente en el mismo pasaje bíblico:

  • Etapa 1: El ministerio de Jesús
    Tradiciones que se remontan a las palabras y acciones de Jesús durante su ministerio a finales de los años veinte [por ejemplo, en Juan 9 Jesús aparece como alguien que hace milagros de sanación]
  • Etapa 2: La predicación de los apóstoles después de la resurrección
    Convicciones sobre Jesús que nacieron después de la resurrección, especialmente que él era el “Señor” y el “Hijo de Dios” [Por ejemplo cuando el ciego alaba a Jesús, Juan 9:38].
  • Etapa 3: La composición escrita de los Evangelios
    Textos sobre Jesús influenciados por las situaciones, preocupaciones y convicciones de los mismos evangelistas [por ejemplo, los padres del hombre ciego temen a “los judíos” como si estos fueran un grupo diferente, Juan 9:22].

 

Algunas claves sobre las tres etapas

  • Los evangelistas no escribieron los Evangelios como “historias” en el sentido estricto de la palabra. Ellos escribieron para que quienes los leyeran “creyeran que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios” (Juan 20:31).
  • Por consiguiente, para la fe cristiana la etapa número 3 es la más importante. Nos da las reflexiones inspiradas de los evangelistas sobre Jesús. Este curso se centrará en las convicciones de los evangelistas surgidas en la etapa 3.
  • Hacer preguntas históricas o preguntas correspondientes a la etapa 1 es perder de vista su propósito principal. Sin embargo, los lectores modernos hacen dichas preguntas. Así, aunque este curso resaltará las perspectivas de los evangelistas, cada escena de la narrativa de la pasión estará acompañada de una breve reconstrucción histórica.
  • Una manera efectiva de percibir las perspectivas de cada uno de los evangelistas es comparar las similitudes y las diferencias de los cuatro Evangelios. Tal será el procedimiento que seguiremos en este curso.

 

Pontificia Comisión Bíblica, “Instrucción sobre Biblia y Cristología”

La Pontificia Comisión Bíblica destacó el valor de dichos contrastes en un estudio realizado en 1984: “Biblia y Cristología.

 

“Las tradiciones evangélicas fueron reunidas y gradualmente escritas a la luz de los eventos Pascuales hasta que tomaron en su totalidad la forma de cuatro breves libros. Estos libros no sólo contienen las cosas “que Jesús comenzó a hacer y enseñar” (Hechos 1:1), sino que también ofrecen interpretaciones teológicas de dichos eventos. Por lo tanto, en estas narrativas uno tiene que reconocer la cristología de cada evangelista. Esto se aplica especialmente a Juan, quien en la época patrística recibiría el título de “teólogo”. Otros evangelistas interpretaron las acciones y palabras de Jesús de diversas maneras y más aún su muerte y resurrección… Los autores del Nuevo Testamento, precisamente como pastores y maestros, son testigos del mismo Cristo pero con voces que difieren como la harmonía de una pieza musical” [2.2.2].


Algunas preocupaciones polémicas y apologéticas de los Evangelios

Los autores de los Evangelios tenían varias motivaciones. Algunas fueron de carácter polémico (argumentos nacidos en debates), otras fueron apologéticas (esfuerzos para defenderse de ataques o para apaciguar las autoridades). He aquí algunas de sus preocupaciones:

  • Que el cristianismo pudiera ser considerado una religión legal en el imperio romano.
  • Argumentar las raíces judías de la Iglesia después de la destrucción del Templo por los romanos en el año 70.
  • Explicar las razones por las cuales el Templo fue destruido.
  • Demostrar que la convicción que el Crucificado había resucitado era consistente con las Escrituras del antiguo Israel.
  • Justificar el llevar el Evangelio a los pueblos no judíos.
  • En el caso de las narrativas de la Pasión, todas ellas tienen la tendencia a reducir la responsabilidad de los romanos y resaltar el papel de personajes judíos.

 

La sociedad de Jerusalén en el tiempo de Jesús

  • Las sociedades antiguas no hacían distinción entre religión, política o economía. La “religión” hacía parte de la política y la economía en las instituciones sociales tales como la familia, la comunidad local y las estructuras de autoridad. El Templo, por ejemplo, era al mismo tiempo un centro religioso, una fortaleza militar y el núcleo económico de Jerusalén.
  • Al momento del nacimiento de Jesús, la región entera estaba bajo el dominio del rey al servicio del imperio romano Herodes el Grande. Herodes fue coronado como “rey de los judíos” en Roma más de tres décadas antes de que Jesús naciera y vivía preocupado con la seguridad de su reino y su persona, lo cual lo llevó a ejercer gran control  sobre cualquier amenaza posible o imaginada. Herodes dominó en Jerusalén asignado amigos y familiares al servicio del sumo sacerdocio y el consejo del Templo. Fue conocido ampliamente por patrocinar grandes proyectos de construcción en Jerusalén y el resto del Este del Mediterráneo.
  • Después de la muerte de Herodes, Roma dividió su reino entre sus hijos. Judea y Samaría fueron gobernados brevemente por Arquelao, quien fue reemplazado prontamente por un gobernador romano cuando demostró ser incapaz de controlar una revuelta anti-romana que surgió después de la muerte de su padre. Otro de los Hijos de Herodes el Grande, Herodes Antipas, reinó efectivamente por un largo tiempo sobre las regiones de Galilea y Perea. Antipas fue quien más tarde ordenaría la ejecución de Juan el Bautista.
  • Así la autoridad de Roma fue mantenida por medio de la selección cuidadosa y controlada de líderes locales.