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La Muerte de Jesús: Cuatro Narrativas Evangélicas

Perspectivas Católicas Sobre la Biblia

Las siguientes notas introducen tres documentos que han marcado el derrotero de la interpretación bíblica católica en las últimas décadas: 1) Divino Afflante Spiritu (1943) del Papa Pío XII, 2) Constitución Dei Verbum (1965) del Concilio Vaticano II, y 3) “La interpretación de la Biblia en la Iglesia” (1993), publicado por la Pontificia Comisión Bíblica.

Divino Afflante Spiritu, Papa Pío XII

  • Antes de 1943 no era común entre los expertos católicos en Sagrada Escritura usar las lenguas originales de la Biblia, descubrimientos arqueológicos o métodos “científicos” de análisis textual. 
  • En 1943 el Papa Pío XII publicó la carta encíclica Divino Afflante Spiritu en la que requería usar los lenguajes originales de la Biblia para su estudio. 
  • El documento invitó al intérprete bíblico a “[trasladarse] mentalmente a aquellos remotos siglos del Oriente, para que, ayudado convenientemente con los recursos de la historia, arqueología, etnología y de otras disciplinas, discierna y vea con distinción qué géneros literarios… emplearon los escritores de aquella edad vetusta.” 
  • Al promover el uso de herramientas analíticas o “críticas” para explorar las Escrituras, la encíclica impulsó un renacimiento virtual en la investigación bíblica católica.

Dei Verbum, Constitución Dogmática del Concilio Vaticano II sobre la Divina Revelación

  • En 1965 el Concilio Vaticano II aprobó la Constitución Dogmática Dei Verbum. En ella aparece lo que se pudiera llamar un entendimiento “encarnado” de la Biblia. 
  • La Biblia es la Palabra de Dios inspirada…: "verdades reveladas por Dios, que se contienen y manifiestan en la Sagrada Escritura” [11]. 
  • … y la obra inspirada de autores humanos: “Habiendo, pues, hablado Dios en la Sagrada Escritura por seres humanos y a la manera humana, para que el intérprete de la Sagrada Escritura comprenda lo que Dios quiso comunicarnos, debe investigar con atención lo los autores sagrados querían decir y Dios quería dar a conocer con dichas palabras.” [12]. 
  • Por lo tanto, el Concilio enseñó que los intérpretes bíblicos deben “indagar lo que el autor sagrado dice o intenta decir, según su tiempo y cultura, por medio de los géneros literarios propios de su época. Para comprender exactamente lo que el autor propone en sus escritos, hay que tener muy en cuenta los modos de pensar, de expresarse, de narrar que se usaban en tiempo del escritor, y también las expresiones que entonces más se solían emplear en la conversación 
  • ordinaria” [12]. 

“La interpretación de la Biblia en la Iglesia”, Pontificia Comisión Bíblica

  • In 1993 la Pontificia Comisión Bíblica mantuvo el mismo argumento de la siguiente manera: 
  • “La Sagrada Escritura, en tanto que es ‘Palabra de Dios en lenguaje humano’, ha sido escrita por seres humanos en cuanto a la totalidad de sus partes y sus fuentes” [I,A]. 
  • Por consiguiente, “La [interpretación bíblica] católica hace uso libre de los métodos y aproximaciones científicas que le permiten entender mejor el sentido de los textos en su contexto lingüístico, literario, sociocultural, religioso e histórico, mientras que los explica y estudia sus fuentes teniendo en cuenta la personalidad de cada autor”.
  • Así, la interpretación bíblica desde una perspectiva católica se puede describir como una conversación entre la fe de las generaciones bíblicas con la fe de las comunidades eclesiales de hoy. Las experiencias de fe de la Iglesia hoy en día son, por supuesto, forjadas por la historia continua desde los tiempos bíblicos y por las circunstancias del siglo XXI. Tal como la Pontificia Comisión Bíblica afirma: “La Sagrada Escritura está en continuo diálogo con comunidades de creyentes: su origen se remonta a sus tradiciones de fe… Diálogo con las Escrituras en su totalidad, es decir diálogo con las convicciones de fe que prevalecían en tiempos antiguos, debe ser correspondido con un diálogo con la generación presente [actualización]” [III,A,3].