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La Muerte de Jesús: Cuatro Narrativas Evangélicas

Perfil: El Evangelio de Mateo

Este evangelio se escribió aparentemente a mediados de la década de los ochentas. Tradicionalmente el punto de origen es Antioquía en Siria, aunque algunos se inclinan por un lugar cerca de Damasco o Galilea. Se escribió sencillamente por un escriba judío bien familiarizado con las escrituras de Israel. Es posible que el autor se veía como "un maestro en religión que ha sido instruido sobre el Reino de los Cielos... que saca de sus armarios cosas nuevas y viejas" [13:52].

El autor escribe en una iglesia bastante judía, tanto demográfica como ideológicamente. Hay miembros gentiles, pero se espera que ellos también obedezcan las normas de la Ley [22:11-14], posiblemente incluyendo la circuncisión. Escrito en una comunidad predominantemente judía de creyentes en Jesús como Señor, el evangelio manifiesta la competencia con otros líderes en el judaísmo por controlar el vacío de poder que quedó después de la destrucción del Templo en el año 70. Es importante notar que la Iglesia de Mateo es una derivación del judaísmo del primer siglo. Mateo se considera a sí mismo judío, incluso más auténticamente judío que otros grupos judíos, porque él sigue la Ley enseñada con autoridad por Jesús. Otros judíos después del año 70 interpretaron la Ley de acuerdo con normas diferentes, particularmente los fariseos, cuyas tradiciones contribuyeron en gran parte al nacimiento del judaísmo rabínico. Por lo tanto, Mateo compite por el alma de judaísmo con los fariseos locales (he aquí la negatividad de estos personajes en el evangelio de Mateo). El debate principal se centra en quién interpreta la Ley correctamente. 

Consecuentemente, el Jesús de Mateo "no viene a suprimir la Ley sino para llevarla a la forma perfecta" [5:17]. Aquellos que niegan aún la norma más pequeña de la Ley son los más pequeños en el Reino de Dios [5:19]. (Esto puede estar dirigido a cristianos como Marcos, cuyo contexto gentil le llevó a presentar a Jesús prescindiendo de leyes alimenticias [Mc 7:19].)
Este evangelio está organizado con un propósito educativo. Tiene cinco sermones de Jesús [5:1-7:29; 10:1-42; 13:1-52; 18:1-35; y 23:1-25:46], que recuerdan los cinco libros de la Ley. En el primero de estos discursos, el "Sermón de la Montaña" (el cual en Lucas 6:17ss tiene lugar en un lugar plano), Jesús como un nuevo Moisés presenta su enseñanza definitiva sobre la Ley. El Sermón contiene seis "tesis mayores" en las que Jesús declara "ustedes han escuchado. . . pero yo les digo. . ." [5:21,27,31,33,38,43] en las cuales, sólo con una excepción, Jesús toma un principio que ya existe en la Ley y lo intensifica en la misma dirección.

Mateo ve a Jesús como la encarnación de toda la historia judía precedente. Por ejemplo, las narrativas de la infancia contienen una genealogía [1:1-17] en las que aparecen mujeres notables [1:3,5,6]; un número de pasajes de "cumplimiento" que se relacionan a Jesús con textos proféticos [1:22-23; 2:5-6,14-15,17-18,23]; y alusiones a judíos famosos del pasado (por ejemplo , José, quien, tal como el José de la antigüedad, recibe mensajes por medio de sueños [1:20; 2:13,1,22]; y Moisés, quien como Jesús, fue rescatado cuando era niño de un rey que le quería asesinar [2:16- 18].) El ministerio de Jesús comienza con tres tentaciones en el desierto que corresponden a las experiencias de Israel en el desierto después de éxodo. Pero donde Israel hijo de Dios falló, Jesús Hijo de Dios venció [Compare Ex. 16:1-3; 17:1-2,7; 32:1-4 con Mt. 4:3-10].

Todo esto conduce a la conclusión de que Mateo piensa en Jesús como una Ley Viviente. He aquí que el icono para este evangelio es un rollo de la Ley. El Jesús de Mateo es aparentemente la personificación de la Sabiduría de Dios, quien en las escrituras de Israel estaba con Dios en la creación, vino a vivir en Israel, residió en el Templo y se consagró en la Ley. Ella, como el Jesús de Mateo, es aquella cuyo yugo es ligero y su carga ligera y conforta a todos los que vienen a ella [Compare Mt. 11:19,28-30 con Eclesiástico 6:18-37; 24:19-24; 51:23-27]. Ella es normalmente rechazada por los mortales a quienes viene a buscar.

Como Sabiduría viviente de Dios, las enseñanzas de Jesús tienen que ser observadas. Todos aquellos que dicen "!Señor!, !Señor!" no entrarán en el reino de los Cielos sino sólo aquellos que hagan la voluntad del Padre [7:21; vea también 25:31ss]. La iglesia de Mateo debe poner la Ley de Jesús en práctica con un énfasis especial en reconciliación y perdón [5:23-24; 18:23ss], usando medidas extremas sólo cuando sea estrictamente necesario [18:15-17]. El evangelio consistentemente concluye con un énfasis final en Jesús como Maestro: "Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos... y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado" [28:9-10].

La idea cristológica central en Mateo es que Jesús es el Maestro definitivo de la Ley porque él mismo la personifica. Sus instrucciones sobre el amor y el perdón deben ponerse en práctica en la Iglesia. Un discipulado auténtico es aquel que se define como hacer lo que Jesús encomienda.

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