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La Muerte de Jesús: Cuatro Narrativas Evangélicas

Perfil: El Evangelio de Marcos

Escrito alrededor del año 70, es el primer evangelio que parece haber sido escrito en una comunidad eclesial que ha experimentado recientemente violencia y persecución. Es posible que haya sido escrito en Roma debido a que la comunidad romana había sido víctima de una campaña de tortura bajo el emperador Nerón en los años 64-66, en los cuales probablemente murieron los líderes cristianos Pedro y Pablo. Existe evidencia que Nerón crucificó cristianos en sus jardines privados incendiando luego las cruces para proveer iluminación durante la noche. Otra alternativa en cuanto al lugar de composición es Galilea/Siria, pues allí las iglesias sin duda alguna habían experimentado el dolor y las dificultades de la primera guerra judeo-romana (66-70) y hubieran sido testigos de la inminente destrucción del Templo de Jerusalén [ver 13:7-8,14-16]. Siempre es posible que haya habido una edición original del evangelio en Galilea, la cual fue revisada rápidamente en Roma conduciendo a la obra que tenemos hoy. La Iglesia de Marcos parece ser galilea en su composición; por ejemplo, todas las comidas se consideran puras [7:19] El evangelista desea: (1) comunicar las enseñanzas de la generación apostólica que está desapareciendo; (2) promover fidelidad a la fe en cristo aún frente a la tortura; y (3) resaltar que la convicción de que Jesús es el Hijo de Dios sólo se puede discernir después de experimentar la pasión de Jesús.

El evangelio está compuesto de dos secciones similarmente largas. En la primera mitad Jesús aparece casi exclusivamente como un autor de milagros. La narración se desarrolla rápidamente gracias al uso repetitivo de la palabra euthus, "inmediatamente", aunque esta repetición no siempre es obvia en las traducciones. Multitudes de personas vienen a Jesús removiendo el techo de una casa, corriendo alrededor del lago, impidiendo que Jesús coma y buscándole cuando trata de estar solo. ¡En un momento determinado dos mil cerdos poseídos se suicidad en masa! [5:13]

Pero a través de la narrativa, ningún personaje humano reconoce lo que Marcos le comunica a sus lectores de distintas maneras: que Jesús es el Hijo de Dios. Los fariseos, los herodianos y escribas, las multitudes, los discípulos e incluso su familia (que vienen buscarle porque la gente piensa que está loco [3:21]), aparecen confundidos y sin idea de quién es Jesús. Los discípulos aparecen sin entender quién es Jesús a pesar de las enseñanzas privadas que él les da (ver especialmente 8:13-21, lo que ocurre no sólo después de una sino de dos multiplicaciones de panes [6:30ss; 8:1ss]).

El tono del evangelio cambia después de la escena central que es clave en la cual Pedro declara que Jesús es el Mesías [8:27-31]. Jesús comienza una serie de tres instrucciones explicando que el Hijo del Hombre sufrirá y morirá. Los discípulos siguen sin entender preocupándose por rivalidades entre ellos y pensando en estrategias para alcanzar su propia gloria. Al final, Jesús es completamente abandonado por todos. Aún la ropa de uno de los discípulos se queda en el camino cuando intenta escapar de la escena del arresto de Jesús [14:51-52]. Pedro maldice a Jesús tratando de desasociarse de él [14:71]. En última instancia, Jesús muere solo [15:34].

Pero a última hora finalmente alguien reconoce la identidad de Jesús. El centurión, "al ver cómo había expirado", es el primer ser humano en el evangelio en reconocer que "verdaderamente este hombre era hijo de Dios" [15:39]. Este clímax tiene aún más impacto que los eventos de la Pascua porque Marcos no ofrece apariciones después de la resurrección. Marcos concluye su evangelio con la mujeres alejándose del sepulcro "y no dijeron nada a nadie" [16:8].

Parece que esta historia está dirigida a los cristianos que sufren en la comunidad de Marcos. Ellos escuchan que deben tomar su cruz y seguir a Jesús y no perder sus vidas tratando de salvarlas [8:34-35], que es mejor perder ambas manos o pies u ojos (¿en medio de la tortura?) que fallar en la fe [9:43-48], y que para ser grande hay que ser esclavos de los todos, tal como Jesús dio su vida como precio por muchos [10:44-45]. Marcos invita a su iglesia a sobrellevar las tribulaciones porque "no pasará esta generación" sin que Jesús haya regresado triunfantemente [13:30]. Se les pide evitar a los falsos mesías que hacen señales y prodigios [13:22]. Esto es parte de la insistencia de Marcos de que la fe auténtica en Jesús no se puede generar por medio de hazañas maravillosas. Finalmente, la historia de Pedro muestra que hay esperanza en la restauración de aquellos cristianos en la comunidad de Marcos que, en medio de la tortura, maldijeron el nombre de Jesús para salvar sus propias vidas. (Maldecir a Jesús era una de las estrategias romanas en persecuciones tardías para determinar si aquellos que decían no ser cristianos realmente decían la verdad)

La principal idea cristológica en Marcos es que nadie puede realmente comprender la divinidad de Jesús a no ser que le vean como aquel que fue crucificado y están listos para participar en ese sufrimiento. Por consiguiente, un discipulado auténtico se define no por medio de la gloria o los milagros sino por medio del sacrificio personal por medio del servicio. El icono para este evangelio es la cruz, el signo que hace la divinidad de Jesús como Hijo de Dios sea perceptible.