La prefiguracíon de Dios: conciencia de escritura en Bioy Casares.
Alberto Villate
Boston College


Pretendo explorar lo fantástico en Adolfo Bioy Casares; es decir, analizar el tratamiento que del elemento fantástico hace al interior del género mismo. Para ello, me centraré básicamente en dos relatos de su colección de cuentos titulada La trama celeste, cuya proximidad argumentativa y carácter de “arte poética”, explican de manera sencilla la intrincada red de asociaciones, referencias y preocupaciones que componen dicho tratamiento. Los relatos son, en primer lugar, el que presta su título a la colección y, en segundo lugar, El otro laberinto.

Ambos relatos comparten tres puntos claves que, en relación, constituyen las puntadas principales desde las cuales se teje lo fantástico en Bioy Casares. En primer lugar, el acontecimiento “fantástico” o sobrenatural propiamente dicho -en el caso de estos dos cuentos es la irrupción de un espacio-tiempo paralelo-, que relativiza conceptos básicos para la comprensión de la realidad y que influye directamente en la interrelación lógica entre el hombre y su entorno. En segundo lugar, la expresión escrita de la conciencia como si ésta fuera el reflejo que posibilita la apertura y, por consiguiente, la irrupción del acontecimiento sobrenatural. Y en tercer lugar, el deseo siempre insatisfecho por alcanzar el conocimiento, pues, aunque al final llega a satisfacerse, su irreductibilidad e imposibilidad de clasificación nivelan las dimensiones lógicas en lo que parece ser la prefiguración de una conciencia superior. De ese modo, como un triángulo equilátero, el acontecimiento sobrenatural, la escritura de la conciencia y el deseo insatisfecho, establecen un juego de dependencias y de reglas establecidas de antemano.

Por otro lado, para tejer dicha trama es necesario un hilo conductor que delimite y guíe al lector. Esta guía la proporcionan las historias de amor, pues ellas ofrecen una sensación narrativa al interior de los cuentos; en otras palabras, las historias de amor estructuran la anécdota, movilizan el argumento. Sin embargo, se trata de una especie de sensación, ya que el hilo conductor se encuentra inmerso bajo la espesa trama tejida por la relación entre los tres puntos principales mencionados anteriormente. Por ello, no es fácil de identificar y parece casi secundario, aleatorio dentro del argumento. Así pues, Bioy Casares, como un demiurgo, crea en sus cuentos un mundo que mantiene siempre abierta la posibilidad de ser sólo el reflejo de algún otro, donde el amor, tal vez, es el único elemento que da algún sentido a la narración.